no soy poeta
porque no me inspira en su presencia la belleza;
porque no me puede el llanto del otro
cuando debo hacer algo
porque cuando caigo siento que me espanto
pero sólo pierdo la humanidad de mi quebranto
y cuando me levanto nada quiero
sólo puedo mi venganza
porque cada vez que una de mis fibras es tocada por el prójimo
me veo en un camino
en el que el tiempo no permite consolar nada;
porque cada vez que observo dicha en los demás
no miro un pasado ni tengo un presente
que sea puente hacia un futuro
yo no soy un poeta
porque yo no creo en nada de lo que a ustedes provoca
porque yo no entiendo su fealdad ni su belleza
para mí todo es igual mientras esté vivo
del mismo color que la conciencia
y no me pueden los que fingen
ni los que aparentan
ni los que ilusionan
solamente veo belleza cuando se trasciende
en un instante donde todo se pierde
para inmolarse a lo probable.
ausente, fugitiva, evidente o loca
son las verdades que han quedado rotas
tras la muerte, la condena y el aborto
y una incomprensión terca inflingida masoquistamente
por quien no pudo lograr nada a solas.
no soy poeta
soy esclavo de la noche abandonada
que se mira sin fe en las calles
sangrando
corriendo a rios hasta perderse en una alcantarilla.
soy esclavo de esa noche que se mira en los charcos su reflejo
y no encuentra nada mas que una soledad desabrigada
soy de ella y de nadie más
porque en ella encuentro identidad
que no se conoce ni se entiende en las pléyades
ni en los sepulcros de los ricos
ni en sus banquetes o en sus casas.
soy esclavo de esa noche que me lleva
a meterme entre sus vidas
a robarles el placer que no interesa a su piel
y el abandono de la verdadera sabiduría que desperdician.
no soy poeta
porque vivo de sus descuidos, gente que todo lo tiene
-hermosura riqueza compañía-
porque tomo lo que desprecian cuando está partiéndose en llanto
y lo abrazo y lo trato como nunca lo trataron
hasta llegar a la distorsión de adorar necesitarme,
-un simbolismo que no logran comprender.
porque soy esclavo de la única noche
que me dejan sus días tan diversos
no soy poeta.
porque la saeta ya ni filo tiene
ni los golpes duelen;
porque los insultos ya no calan
el abandono no desbarata
ni su soledad desangra;
no soy poeta
porque nada puede
lo que pudo en mí
porque no me inspira en su presencia la belleza;
porque no me puede el llanto del otro
cuando debo hacer algo
porque cuando caigo siento que me espanto
pero sólo pierdo la humanidad de mi quebranto
y cuando me levanto nada quiero
sólo puedo mi venganza
porque cada vez que una de mis fibras es tocada por el prójimo
me veo en un camino
en el que el tiempo no permite consolar nada;
porque cada vez que observo dicha en los demás
no miro un pasado ni tengo un presente
que sea puente hacia un futuro
yo no soy un poeta
porque yo no creo en nada de lo que a ustedes provoca
porque yo no entiendo su fealdad ni su belleza
para mí todo es igual mientras esté vivo
del mismo color que la conciencia
y no me pueden los que fingen
ni los que aparentan
ni los que ilusionan
solamente veo belleza cuando se trasciende
en un instante donde todo se pierde
para inmolarse a lo probable.
ausente, fugitiva, evidente o loca
son las verdades que han quedado rotas
tras la muerte, la condena y el aborto
y una incomprensión terca inflingida masoquistamente
por quien no pudo lograr nada a solas.
no soy poeta
soy esclavo de la noche abandonada
que se mira sin fe en las calles
sangrando
corriendo a rios hasta perderse en una alcantarilla.
soy esclavo de esa noche que se mira en los charcos su reflejo
y no encuentra nada mas que una soledad desabrigada
soy de ella y de nadie más
porque en ella encuentro identidad
que no se conoce ni se entiende en las pléyades
ni en los sepulcros de los ricos
ni en sus banquetes o en sus casas.
soy esclavo de esa noche que me lleva
a meterme entre sus vidas
a robarles el placer que no interesa a su piel
y el abandono de la verdadera sabiduría que desperdician.
no soy poeta
porque vivo de sus descuidos, gente que todo lo tiene
-hermosura riqueza compañía-
porque tomo lo que desprecian cuando está partiéndose en llanto
y lo abrazo y lo trato como nunca lo trataron
hasta llegar a la distorsión de adorar necesitarme,
-un simbolismo que no logran comprender.
porque soy esclavo de la única noche
que me dejan sus días tan diversos
no soy poeta.
porque la saeta ya ni filo tiene
ni los golpes duelen;
porque los insultos ya no calan
el abandono no desbarata
ni su soledad desangra;
no soy poeta
porque nada puede
lo que pudo en mí
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