"La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés."
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miércoles, 15 de junio de 2011

La Dorotea

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilmente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
Él dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco
porque en él y en mí contemplo
su locura en su arrogancia,
mi humildad en mi desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en este tiempo,
o tantos que naces sabios
es porque lo dicen ellos.
"Sólo sé que no sé nada",
dijo un filósofo haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más,
otros por carta de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto..
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos;
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Todos andan bien vestidos,
y quéjanse de los precios,
de medio arriba, romanos;
de medio abajo, romeros.
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento.
Y algunos, inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efetos.
Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida, el favor;
la mejor sangre, el dinero.
Oigo tañer las campanas
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros,
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan la envidia,
yo confieso que la tengo,
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos;
ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

Lope de Vega

miércoles, 8 de junio de 2011

Titán del Caos

Los silencios del momento que poco a poco ha sido ahogado en tempestades han desarrollado una percepción indómita y desolada; ahora es casi imposible controlar el sentido de advertencia ante lo extraño. De no ser por el poco lapso de nobleza del que en ocasiones es presa mi certeza viviría en un mundo a solas, como el ente que espera en su momento al titán que en caos destruyese la constancia de saberse suspendido en un todo que se expande en nada, llenando su vacua infinidad.

Lucho en el trayecto en las probabilidades que al pensarse de desvanecen en la eterna búsqueda de la consecuencia; paso como contando los pasos que he dado, doliendo los tropiezos y ahogando los sollozos de las pérdidas que se adhieren como cicatrices en el tiempo.

Es el viento lo que mueve mis alas, alas que desaparecen arrancadas por el fuego de un infierno al que he llegado cavando, cavando por salir de un mundo en que la nada carcome el espíritu y entumece el músculo hasta acabarlo y volverlo un indiferente suicida.

Estoy donde estuve el día que mi destino se escribió. Tantas veces he rondado el filamento de la vida, oscilando entre la vida y la muerte, entre la inocencia y la crueldad, delineando mi franqueza ante la que con violencia he evitado verme sucio por el lodo de lo mundano.

Soy lo que he querido ser desde el día en que tuve uso de la razón y matemáticamente me supe condenado a la podredumbre, a lo que el mundo huye, a lo que nadie entiende. Soy lo que soy porque con orgullo he hecho lo que nadie quiere, lo que pocos sueñan, lo que nadie envidia, aquello de lo que el mundo disfruta sus consecuencias o su lejanía… soy esto, que ama lo que no le entiende, que anhela lo que jamás tendrá cabida para ello; aquello que siempre ha estado, escondido y desolado, avanzando en un camino que más que solitario parece meditabundo y vagabundo, explorando en los hubiera y probabilidades las consecuencias de un quizás que cada vez se ahonda más en la carne.

Vivo de la destrucción, me fortalezco del que osa destruirme con su ignorancia, con su frialdad y necedad, sueño en base a aquello que transforma al mundo en la forma bruta a la que está cambiando, odio de aquella incomprensión que hiere a los que juzgan y aplastan a causa de algo de lo que no tienen culpa. Vivo de la inocencia mancillada, me inspiro en dolor de los que callan y siguen avanzando, de los que no hacen caso, de los que desobedecen, de los que piensan que es posible aún cuando sus coyunturas se encuentren desechas y su piel totalmente calcinada… vivo de la reposición, de la adaptación, del amor al filo, de la sangre que se escurre entre las manos, de la sal a la que sabe un mar de lágrimas y del consuelo que da saberse ajeno a todo aquello que odiamos…  y de contradicciones muero, para reinventarme y eclosionar en mis adentros.

jueves, 2 de junio de 2011

De-formaciones

 con la niebla esparcida en los huesos
paseo pisando un barrio que me lleva al cielo
mi mayor lujo es no tener hambre
y mi palabra se extiende desde el honor de Sicilia
hasta la cabeza que rueda sin cuerpo por la plaza.

me he visto vivo en más de cien pupilas
que me recibieron
tambien en un mar de sangre
que me supo serio para entrarle al ruído
sin tantas nueces.

he visto creer a la gente
que otros pisaron la luna en la tele
y orar a las vírgenes frías que se derriten
cuando la vela se prende muy cerca;
tambien recibir laureles
al que vive y llora
con corona de espinas sin filo
a-lavando su enlodada vanidad.
he visto quimeras
que dicen ser lo que aparentan
y después romper en gritos
contra el que se niega a desobedecer su corazón

he visto las cosas mas bellas
rondando en la carencia de verdad
pero nunca he visto motivos
ni escuchado palabras
que no reclamen la posesion del alma
y la corrupción de la libertad

Hecatombes

el aire como el tiempo
pasa
desbarata las similutides
de la mente
aferrada al recuerdo
que niega una verdad desubicada

el primer hecatombe de los tiempos
trajo como consecuencia
el caos de las cuentas alteradas

hay cuerpos que nos dicen
lo que el vivo calla
mas en el tiempo en el que
un intento es nada
el vivo caza al recto
con una atarraya

nadie sabe cuantos han salido
pues ninguno ha regresado;
sin la boca del testigo
el hecho pasa siendo en el aire del destino
frío
y el herido muere calcinándose en la nada.

Palidecer

Morir o crecer
creer o perder
saber o doler
poder o caer
tener o desear
soñar o luchar
pedir o avanzar
olvidar
desmembrar
dejar descansar
volver a empezar
dejar de llorar

nunca más
aferrado del viento pensar en volar
propagar
la faceta sombría que se gana al marchar
evocar
de la mente el sonido que hace la mar
soledad
que desgasta las horas de necesidad
olvidar
que en el alma una herida no puede sanar
destrozar
al amante del tiempo que en vez de avanzar
se desvive en que algo de ello se pueda salvar
nunca más
desatine el deseo en volver a empezar
nunca más
se nos muera la mente en tener que soñar
no parar
es hacer que el descanso nos lleve a olvidar
que no ves
que ya nunca la vida se vuelve a entender
con los mismos sentidos con que pudo la fe
que no ves
que la vida se vive
al caer y doler

Nocturno de las sombras negadas

te apareces sombra
entre las ruinas de un recuerdo
una ilusión que moribunda
cruje y sangra;
te apareces como si fueras viento
que de la nada llega
y a la nada vuelve;
rondas mis secretos
como envuelve el fuego a las memorias
que arden y al final
se pierden.

Decadencia

el amor ha muerto

murió cuando el hombre se desentendió del sentimiento fraterno mutuo.

murió cuando corrió el primer río de sangre y se encharcó en las cuencas vacías de unos ojos asustados.

murió cuando el golpe de un martillo arrebató la conciencia y apabulló las ruinas de un triste ser.

murió cuando el cuchillo cortó los seis, para dejar escurrir el caos de lo impuesto.

murió en aquella noche en que lo correcto fue imposible hasta para soñarse.

murió por el silencio y por la indiferencia. por la ingratitud agonizó para ver segado su destino cuando el desconsiderado tuvo más valía que el humilde y el conciente.

murió cuando una mentira fue la solución. cuando la mentira liberó y protegió. el amor murió también porque nadie comprendió.

murió porque no pudo comprender las trasgresión y perversión que las mentiras causan a las circunstancias. murió por no querer seguir el camino trazado por el que maquiló la farsa, y aprovechó el dolor para aprisionar las almas.

murió por no poder renacer. por no tener en que creer.

murió por el velo del engaño y de la manipulación. murió también el día que la ambición se robó la pureza del último corazón.

se cansó, se perdió, intentó, fracasó y volvió a intentar para terminar más enredado y aprisionado de lo que estaba, y aún así siguió tratando como un loco que profiere sus locuras. al final murió, porque una proesa no es tal sin nadie que la corrobore. murió porque el mundo juzga, porque el interés rige, y la decencia muere, en decadencia.

Parte de guerra

El andar constante cabizbajo deja a un soñador, pues cada paso forzado destempla el alma partiendo en dos la existencia del ser, alejando el silencio de la fe.
¿Cuántos pasos podemos dar sin que la sangre nos despierte? justo cuando el alarido nos recuerda que la vida está pasando por la linea trascendental y barbárica que no permite encontrar un lugar donde esconder la humanidad.
Cuando en una turbulenta soledad el hambre lleva a devorar la maldad pierde todo su sentido la humildad y la belleza parece corroerse por una vanidad que la ha ultrajado.

Está cambiando y las leyes que funcionaron ya no encajan más con los conceptos de coherencia y realidad.

Dimensiones del presente

tú hablas de esto
como el cuerpo siente
lo que muere adentro

tú pasas de largo
como el viento sabe
lo que es
al desarmarse

lo que deja a su paso
el tiempo
nos roza
como filosa astilla
que anestecia
el trasfondo
de las ruinas

parecido a la interperie
nuestro cuerpo
yace
excento
de la estrella
el universo
y lo infinito

somos poco
nada
inexistencia
aferrada a la vida
renegada del destino

somos esto
tan corto
y tan suave
que nos hiere
en el tiempo muerto
que creamos
al romper
las dimensiones
del presente.