"La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés."
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lunes, 25 de abril de 2011

Silencio en la certeza

falta todo lo que no se sabe
también lo que se ha dejado
como puente las verdades
te despiertan en la mitad de un camino

tan poco espacio hay entre lograrlo
o perderlo
nada se dice en el uno o en el otro
la vida es silencio, descubrimiento

aprendiendo del sonido de las olas
descifrando los caprichos en estrellas
y perdiendo la existencia
en el eterno páramo de la soledad

sueña con el murmullo del viento
arrullado por el eco de un zapato lejano
en la bruma desdibuja tu figura
despierta con el crujir de la rama
que te alerta al caer al fondo
de un precipicio

muere, una y otra vez en tu dormir
y despierta condenado
a tu prolongada existencia

tanto más en el tiempo de tu felicidad
pediste
que el regalo como el más profundo deseo
se transforma
en la prisión de la que uno escapa
estando mas allá despierto
que en lo muerto.

jueves, 21 de abril de 2011

Der Panther (La Pantera)

 Su mirada se ha cansado de tanto observar
esos barrotes ante sí, en desfile incesante,
que nada más podría entrar ya en ella.
Le parece que sólo hay miles de barrotes
y que detrás de ellos ningún mundo existe.

Mientras avanza dibujando una y otra vez
con sus pisadas círculos estrechos,
el movimiento de sus patas hábiles y suaves
va mostrando una rotunda danza,
en torno a un centro en el que sigue alerta
una imponente voluntad.

Sólo a veces, permite en silencio, la apertura
de los cortinajes que ocultaban sus pupilas;
y cruza una imagen hacia adentro,
se desliza a través de los tensos músculos
cae en su corazón, se desvanece y muere.


Rainer Maria Rilke

A Gloria

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente loca:
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cristal de roca.

Semejante al nocturno peregrino,
mi esperanza inmortal no mira el suelo;
no viendo más que sombra en el camino,
sólo contempla el esplendor del cielo.

Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal y, por lo mismo, impuro.

A través de este vórtice que crispa,
y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
oruga enamorada de una chispa
o águila seducida por un astro.

Inútil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo:
yo soy altivo, y el que alienta orgullo
lleva un broquel impenetrable al miedo.

Fiando en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señalas.
«El ave canta aunque la rama cruja,
como que sabe lo que son sus alas».

Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, pero no la gloria.

¡Deja que me persigan los abyectos!
¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
La flor en que se posan los insectos
es rica de matiz y de perfume.

El mal es el teatro en cuyo foro
la virtud, esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro,
la sombra que hace resaltar la estrella.

¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
será el fuego voraz que me consuma!
La perla brota del molusco herido
y Venus nace de la amarga espuma.

Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!

¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
crece en la orilla que el oleaje azota.
El mérito es el náufrago del alma:
vivo, se hunde; pero muerto, ¡flota!

¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
¡Consuela el corazón del que te ama!
Dios dijo al agua del torrente: ¡bulle!;
y al lirio de la margen: ¡embalsama!

¡Confórmate, mujer! Hemos venido
a este valle de lágrimas que abate,
tú, como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate.


Salvador Díaz Mirón

domingo, 17 de abril de 2011

Soledad

Soledad es atender la crítica que duele en la certeza
y sentirse herido en el daño causado.
 
Soledad es desnudarte de las vanidades y ver con humildad,
sin importar la autoestima,
de dónde vienes
a dónde vas.
 
Soledad es pronunciar para escuchar las palabras
que se murmuran en los sueños
y buscar sentir para matar el miedo que se teje en pesadillas.
 
Soledad es planear lo que el rencor incita;
ceder ante las lágrimas y lamentarse en los errores;
comprender el óbito
y no temer lo que vendrá.

Soledad es escuchar el murmullo de viento que llevan los olores:
disfrutar o llorar en el recuerdo,
verse vivo
y continuar.

viernes, 8 de abril de 2011

¿Quien cortó la garganta de la gloria?

La vi pasando como si nada ocurriese, era el viento y las hojas las que cosquilleaban en su piel, haciéndole temblar las pupilas y sonrojando sus mejillas. Puede que me haya visto y ese movimiento triste de cabeza para mirar al piso haya sido causado por el recuerdo y el escalofrío del momento; pero pude ser testigo de como el sonido de sus pasos silenciaba los latidos de dos distantes corazones, tan ajenos al ahora, como viven presos de su escapatoria hacia tierras más lejanas que el olvido.

Así la vi, como se mira el reloj cuando se ha hecho tarde para un evento que ha finalizado; pensando en ráfagas «¿valdrá la pena dar la cara?» al mismo tiempo contestando «ya pasó»; y de nuevo las mareas se cruzan con los vientos frios de la certeza; entonces no pasa nada cuando todo ocurre como si nada.

Y entonces me vi, como corriendo a un lugar que no tenía planeado; como siguiendo el trazo que mi respiración hubiese abandonado; como queriendo ser y al mismo tiempo darme cuenta de que vivo no siendo.

Así me vi, como corriendo al tiempo que el peso del momento me pesaba mientras le arrastraba.

Fue entonces cuando ví la herida de su cuello y la mugre en sus cabellos; la podredumbre de sus labios y la sangre que escurriese por su vientre. Eran sus pasos los que desencajaban con la escena agradable y anhelada; eran sus pasos los que mentían al mundo en que navegaba. Pude ver una sonrisa, que marchita la dejaba, esfumándose del cuento como piérdese la voluntad al elegirse sentir nada.

El Corazón no se Arruga

Algo que debe recordar todo errante conforme a su vida se le agotan los segundos y se le alargan las edades.

El corazón no se arruga, el culo es el que envejece, pero ese ya está arrugado de nacimiento, así que no se preocupen mucho.

Armando Palomas, mexicano rockero-trovador-bohemio-alcohólico, pero por sobre todo un errante que no deja de andar el camino.

domingo, 3 de abril de 2011

El Que Fue y Vino

y quien soy yo
si no el divino
el que fue y vino
antes de estarlo
el que trajo el vino
en los labios
y la botella vacía
para el aprovechado

y quien soy yo
si no el tranquilo
el que hiere por motivo sordo
necio incomprendido
quien duele más
a aquel más vivo
que cuando olvida
se abandona a lo vivido

soy yo el del brío
quien combate la soberbia
del que sueña y se aprovecha
en las sabanas de algún perdido
soy el mismo
que supo a vino
escurriendo horas, noches e ilusión
soy el río que también se las llevó.


quien soy yo
sino el divino
niño, dueño, detractor
aquel solo pasajero
silencio que permite a la mente descansar
el callado poder de un pasado
que por mucho fue futuro
desafiando los hubiera y quimeras
que encendiecen la conciencia en soledad

quien soy yo
si no el divino
el que sabe descifrar
el que lleva espinas en la boca
y costuras en el maxilar
el que solamente vive
escapando al descansar
el que ya no tiene tiempo
al que duelen los talones
cuando vuelve a comenzar.

Gerundio

tiene un tanto de lamento el canto
que
cuando me levanto parece un lloro
cuando digo salgo

cuánto paso
cuánto más se entierra pa' arrastrarlo
sin saber
por tanto que se vive preguntando

y es que el tanto es a veces nada
cuando la verdad se acaba
fracturando su camino
hasta hacerse confesar
-
que lo tanto
no es nada más que un canto
que coincide en los caprichos
de negarse a despertar

pasar y morir dando sin darse cuenta
lo tanto que está agonizando

pasar y cambiar dando
negando y contestando
sin mirar la sombra que murió luchando
por podernos alcanzar.

sábado, 2 de abril de 2011

Entrada inaugural

La vida de un errante está llena de contradicciones; las circunstancias adversas con sus motivaciones; los desencadenantes y sus frustraciones; su ausencia y la soledad anhelada; la nostalgía con sus caricias y el recuerdo con sus crucifixiones.

El siguiente poema, creación de Edel Juárez, mexicano, bohemio y trovador, nos detalla la perseverancia en la que una adversidad termina cediendo otro paso si no dejamos de tratar. Y es por lo anterior que he decidido utilizarlo como la apertura a este nuevo espacio, que de tanto que he buscado ha brotado como un impulso y un chispazo; esperemos llegue a algo más.

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 °]||[° - Éste soy yo - °]||[°

Éste soy yo.
éste soy yo intentando prender fuego,
haciendo llover mientras lo intento,
éste soy gritándole a mi sombra que no me deje
éste soy yo, temblando.

soy yo el que te ha ahuyentado,
el que muere por ti y tu boca
soy el que le roba palabras a la noche
el que abusa del ron y la memoria,
éste soy yo, culpable.

soy y siempre he sido el que huye
el que teme a los espejos y a las fotografías
el que duerme solo y hace llamadas a deshoras
soy yo el que no responde.

éste soy, el que sobrevive a su ausencia
el que se suicidó de niño
soy el que vota, el que cumple, el que saluda
soy el que mienta madres al volante
éste soy yo, perdido.

éste soy, cubierto de ropa, de piel, de mugre
relleno de tripas, de sangre, de ausencias
soy yo naufragando, renaciendo, conquistando
soy el que tu conoces, el que nadie ha visto
éste soy, y también no soy este.

soy tan poco y soy todo lo que tengo,
soy manos vacías, cartera vacía, cama vacía
soy necedades, cobardía, indecencias
soy todo tacto, corazón y oídos,
soy para ti, quien quiera que tú seas.

Edel Juárez

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